20 de septiembre de 2011

Una tarde con Cupido


Una tarde del año pasado, estaba en la terraza del edificio donde vivía, comiendo Surtido Bagley y tomando jugo Tang del termo. Una situación de lo más aburrida y rutinaria. Estaba escuchando música con los auriculares, nada me daba más placer que estar tan al pedo… tenía los ojos cerrados porque me daba el sol en la cara. De pronto siento que me tocan el hombro y abrí los ojos.
–        Buenas tardes, señor Cupido – dije, enderezándome en la reposera.
–        Hola Day – me saludó, y dejó las flechas en el piso, a su lado. En persona es más chiquito y menos rubio que en las fotos que se conocen de él.
–        ¿Qué andás haciendo por acá? ¿Querés una galletita? – le pregunté.
Negó con la cabeza, y se quedó mirandome. Parecía agotado. Por un momento me dio pena… pero después me acordé de todas las que me había hecho el muy hijo de puta y se me fue la compasión.
–        ¿Para qué viniste?
–        Es que ya no se qué hacer con vos… – respondió suspirando, metió la mano en el paquete que yo tenía y agarró una galletita de las que me gustaban (las rellenas, obviamente).
–        Ni yo con vos, Cupido… ¿Fui tan hija de puta en otra vida para que me hagas esto? ¿Por qué ayudas a todo el mundo y a mí en vez de tirarme flechitas bonitas, me tirás con pelotudos? – dije sin perder la calma.
–        Bueno Day, está complicada la cosa… Para eso vine, para que no te sigas martirizando con videos de La Loca de Mierda, libros feministas y música depresiva… –sonrió y terminó de comer la galleta.
Eso fue la gota que colmó el vaso de mi paciencia, no sólo el gordito alado ese que tenía al frente comiendo MIS galletas me hacía la vida imposible, ¡Sino que también me espiaba!
Pero sí, yo hacía todo eso. Me sabía de memoria los videos de Malena Pichot, gastaba la poca plata que tenía en libros feministas, me hacía la fuerte, la “no necesito a nadie para ser feliz”, pero a la noche mordía la almohada intentando no gritar de dolor mientras escuchaba las más selectas canciones cortavenas. Los albañiles de la construcción de al lado cuando me veían pasar, en vez de decir guarangadas bajaban la vista; no levantaba ni viento; cuando más me producía, menos levante tenía; sin contar el hecho de que me daban ganas de agarrar a cadenazos las parejitas felices que cruzaba por la calle…
–        Estás exagerando, Cupido… yo no hago esas cosas… – le contesté, evitando su mirada.
–        Mirá Day, voy al grano… hay una parejita en la esquina que se va a juntar en cinco minutos y les quiero dar una mano… bueno, un flechazo
–        AY CUPIDO SI SERÁS CULIADO!! POR QUE A ELLOS SÍ Y A MI NO?! – dije, casi llorando.
–        ¡No sos la única Day! Lo que tenés que hacer es ser menos neurótica, menos histérica, más femenina y un poquito menos feminista, más tranquila, no ser tan “loca de mierda”, más paciente, menos boluda, un poquitín más romántica… yo se que en el fondo hay una Day que le gusta el romance!... Tenés que superar tus ataques de ira, madurá un poquito! Si haces lo que te digo, prometo ayudarte.
–        Ah… mientras tanto, ni un palito me vas a tirar no?
–        Y… no.
–        Ah… Gracias Cupido.
Nos dimos la mano, le di un par de galletas para el camino, agarró sus flechas y remontó vuelo… pero me quedé pensando, mirandome los pies. Al lado mío tenía una piedra que había caído del edificio de al lado… era grande… poderosa… y Cupido no estaba tan lejos… en una milésima de segundó lo razoné y mi loca interior dijo SÍ, HACELO.
Mi puntería fue increíble, y el golpe fue certero.
Disculpá, Cupido, pero aprendí a prescindir de tus servicios!




Dedicado a mi fiel amigo Cupido, por cagarme siempre.

3 comentarios:

  1. Sin dudas nos pasa casi lo mismo, este cupido sorete mal cagado (lo odio) JAJAJAJA muy buen blog capa, te sigo !
    Saludos

    ResponderEliminar
  2. No te puedo seguir porque no encuentro el coso, bueno me gusto la entrada anterior del hombre casi perfecto, genia mal encima escuchas Panic. Saludos otra vez

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar