No es lo mismo decir “vivo en una ciudad, y nada me va a pasar viviendo en un segundo piso” a “vivo en Pueblo Muerte y soy mas propensa a sufrir un ataque de un ser sobrenatural”.
Siempre me jacté de mi llamémosla humildemente “no-cobardía” (valentía suena demasiado héroe, más refiriéndose a mi persona); pero no, lo admito, me asusta estar sola en Pueblo Muerte. Estoy atenta a cualquier ruido, a cualquier movimiento que no sea el mío. Me gusta estar sola, pero me asusta. ¿Es miedo a la soledad? ¿O es miedo a que aparezca Jason con su motosierra y me asesine? No sé, pero esa duda existencial no impidió que vaya a mear con el celular a todo lo que daba escuchando Kings of Leon.
La soledad se personificó cuando fui al baño escuchando música, sin tolerar el silencio. Qué patético.
Por otra parte, mi imaginación suele siempre jugarme malas pasadas. A veces me cuesta diferenciar entre algo que realmente pasó y algo que fue creado en su totalidad por mi mente. En este caso, mi puta imaginación creaba imágenes que literalmente yo veía: Miraba aproximarse a mi cama al muñeco de Saw en su triciclo, acompañado de pasos de un ser invisible como el de Paranormal Activity, e incluso veía la sombra de un desquiciado que sospecho que quería convertirme en estatua de cera.
Me acurruqué debajo de las sábanas esperando el golpe fatal. ¿Sentiría la cera caliente o sería arrastrada por mis piernas por toda la casa? Imaginé mi cuerpo inerte y sin vida: Mirada de horror… y camisón de ositos. Que forma de morir tan pelotuda.
Mi epitafio rezaría: “DAY: BELOVED SCARED, AND OWNER OF A SWEET PAJAMA” (el epitafio suena mejor en inglés, no pregunten).
Mi autopsia revelaría todo lo que comí en el día: leche chocolatada, medialunas, tarta de atún, café con leche, torta de kiwi y un pancho (“DAY: BELOVED SCARED, AND DISGUSTING EATER”).
La soledad se personificó en ir al baño con música, en imaginar mi muerte hollywoodense, y predecir los resultados de mi propia autopsia. Sin dudas… Por las noches la soledad desespera.
Dedicado a los realizadores de películas de terror, por cagarme un sábado a la noche.
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