27 de diciembre de 2011

De mensajes de texto y celulares (parte II)

Rara vez tengo crédito, y tendrías que aprovechar cuando tengo… ¿A qué viene esto? A que cuando te mando un “Hola, como estás?” es para que me contestes. Sí, ya se que a veces vos tampoco tenés crédito, lo entiendo, pero ¿NUNCA podés contestar? Respondé con sinceridad… ¿NUNCA podés?
Si te mando un “Hola, como estás?” es para que respondas. Es porque me interesa saber qué es de tu puta vida. No, la verdad ¿a quién le miento?... Es para tener un mensaje tuyo en mi bandeja de entrada que al menos diga “bien”. CUATRO LETRAS. Cuatro. Cinco, cuando apretás Send. Cuatro letras, ¿cuesta mucho?
Y cuando no contestás es obvio que tengo que empezar a subir el tono de mis mensajes. La verdad, me chupa un huevo como estás. Es pura cortesía. Cuatro letras, tres más (mas un espacio) por si querés poner un “vos?”, pero es demasiado pedir. Y creo que, dado tu egocentrismo, si ponés un “vos?” me daría una embolia cerebral de la emoción.
Como dije, no me importa cómo estás. Si fuera por mi te mandaría un mensaje diciendo “Hola, me gustaría tener un mensaje tuyo, aunque sea vacío en mi bandeja de entrada”, pero sería terriblemente patético. Y la reglamentación social no me permite mandarte un mensaje (sobria) puteandote de la nada.
Así que te digo, muy sinceramente:

15 de noviembre de 2011

Ser Mujer (parte I): De corpiños y rellenos.

Me están creciendo!!!” me dijo, emocionada.
Automáticamente yo también me miré. Las mías seguían en su lugar, en su tamaño de siempre. Insulté bajito y sonreí.
Dior salve al inventor del push up. No sé quien fue, seguramente fue inventora… y me gustaría hacerle un altar para agradecerle.
El arte del escote, más que arte es una ciencia. Si nos ponemos a pensar, las tetas se pusieron de moda en los 50's, más o menos, con pechugonas como Marilyn Monroe, Jane Russell, Brigitte Bardot… sin irnos al extremo nacional de la Coca Sarli, claro está…
¿Por qué los hombres tienen tetillas? Siempre tendré esa gran duda existencial… y por qué en los 40’s, 50’s, los corpiños eran cónicos? (si se acercaban a un bajito le sacaban un ojo), y ¿porqué las mujeres tenemos la tendencia que, la que es chata quiere tener, y la que tiene mucho quiere ser chata porque le duele la espalda?… mirá si seremos boludas.
Lejos estamos ya del “Le soutien gorge”, aquella prenda sutil de algodón y encaje creada por el gran Paul Poiret (quien liberó al género femenino de la tiranía del corsé, y en cierto modo inventó el corpiño), o del “Kestos” (el predecesor del modelo actual)… estamos ya en la era donde si no tenés nada puesto, mejor. Si se te nota y se te ve todo, genial. Donde la demanda de un escote “decente” es casi como la de tener un pelo lindo (otro tema); donde algunas pocas acceden a un quirófano para lucir luego, airosas, su nueva talla de corpiño… y las que no, nos contentamos con un buen relleno, costura, tela y diseño que se adapte a nuestro cuerpo.
Ahora, te la debo si te compraste de esos push ups mágicos y se te desprende en un momento en el cual no podés huir ni pedir ir al baño a prendertelo, y notás como en vez de estar en su lugar normal, tenés las tazas cerca del cuello, aparentando ser una loba con cuatro tetas… O te la debo también (y a todas nos pasó alguna vez) cuando te das cuenta con horror que se te descosió la parte de abajo y el fierrito te está perforando lentamente hasta llegar a la aorta... Y ¿quién no se recorrió medio mundo para conseguir ESE corpiño que sea ideal para ESE vestido de espalda descubierta, que cumpla los requisitos de “que me arme, que me haga algo de teta, que no se me caigan, que no se desprenda, y que no se me mueva cuando baile”.
Siempre digo, ser mujer no es fácil. Elegir un corpiño tampoco. Tenés los push ups (y dentro de esa categoría con almohadilla, sin almohadilla, con costura central, sin costura, con base, sin base, etc), los taza soft (con arco, sin arco), los con arco sin relleno (la tela y el alambre), el sin arco (ideal para las que recién empiezan en la difícil tarea de portar tetas, a los 11, 12 años), los deportivos (con broche adelante, o sin broche? con espalda cruzada o recto?)

Elegir el corpiño ideal es un arte… Contentarse con lo que una tiene, es una ciencia… que puede costar toda la vida agarrarle la mano.



Dedicado a todas aquellas, que pasaron más de media hora en una lencería.

24 de octubre de 2011

De Princesas y Príncipes

Miró la hora y casi se infarta. En un rato iban a llegar las chicas y ella se había quedado tirada en el sillón viendo Sábado Bus. No obstante, Cenicienta siempre tuvo una cierta habilidad para limpiar con rapidez. La casa estaba reluciente, ella misma podía ver su reflejo en el piso. Guardó las escobas, los trapos de piso, las botellas de Poett de distintos colores; se dio un baño fugaz y se puso el clásico vestido celeste… pero modificado, lo había hecho cortar, y si se agachaba, literalmente se le veía todo. Pero no le importó.
Sonó el portero y se sobresaltó.
        ¿Quién es? – preguntó.
        Soy yo, trola, abrime – respondió la voz de Rapunzel.
Cenicienta acciona el portero, y dos minutos después su amiga estaba tocando el timbre de su casa. Cuando abre la puerta, sonrió con perversión.
        Y me decís trola a mí… mirate! – sonrió Cenicienta, al tiempo que la dejaba pasar y le daba un beso en la mejilla.
Rapunzel vestía una mini pollerita lila, junto con una musculosa del mismo tono, y unas medias de red bastante provocativas… sonrió ante el comentario de su amiga, y de entre su pelo sacó una botella de fernet.
        Huuoouuuh – dijo Cenicienta – ¿Sabés como se va a poner una que yo sé con esto, no?.
        Si es mas floja… – respondió su amiga con desdén. – ¿Soy la primera?
        Sí, las otras vienen juntas, se fueron a depilarse, les hacían descuento por ir en grupo.
        Ya era hora! No entiendo cómo hace Blancanieves para vivir entre ocho hombres y no hacerse un cavado decente – rió Rapunzel.
No acababa de decir eso cuando se escuchó nuevamente el timbre. Cenicienta volvió a atender de la misma forma.
        Gorditaaaaa, somos nosotras!! – gritaron tres voces, desde el otro lado del portero eléctrico.
Al abrir la puerta, tres mujeres entraron. Eran Aurora, Blancanieves y Bella. Traían bolsas que tintineaban con el inconfundible sonido de botellas entrechocándose. Besaron a Rapunzel y Cenicienta y comenzaron a sacar las bebidas que habían traído.
        Yo te digo, con medio vasito de cerveza ya me duermo – dijo Aurora con gravedad.
        Boluda, vos te dormís sin necesidad de tomar nada – le respondió Bella, mordazmente.
        Ya quisiera yo dormirme a cada rato – se quejó Blancanieves, tirándose en el sillón – con los enanos y el boludo de mi marido, todo el día fregando, ¿sabés como termino?
Rapunzel estaba prendiendo un cigarrillo, y miró a Blancanieves y le sonrió.
        ¿Querés? – dijo.
        No, gracias negra, te agradezco… pero ya dejé el hábito… con eso de que trabajan en la mina, cuatro enanos son asmáticos, ni un pucho me puedo fumar tranquila… – suspiró Blancanieves.
        Pegales una patada en el culo y venite conmigo! – le respondió Cenicienta. – Si total mi marido no está nunca!
        El mío se va a pescar todos los fines de semana – se quejó Aurora.
        Sí, “pescar” se le dice ahora – sonrió Bella.
        Callate que tu marido es un gordo peludo con olor a chivo – le contestó mordazmente Aurora. Todas rieron, menos Bella.
        Seamos realistas, mujeres – interrumpió Rapunzel. –¿Qué marido se queda con nosotras? Nos pintan como boludas sufridas en los cuentos, hasta que aparece el maravilloso imbécil que nos rescata, ¡Como si no pudiéramos valernos por nosotras mismas! Y claro… lo hacen ver como el salvador…
        El único
        El romántico…
        ¡El valiente!
        Sí, pero al final terminan siendo unos vagos de mierda, que no saben manejar ni un reino, y que encima les crece la panza… Por eso me divorcié – terminó Rapunzel.
Hubo un silencio prolongado… Todo el mundo las tenía como las maravillosas y deseadas princesas de los cuentos, pero ahí estaban… sentadas en torno a una mesa, ingiriendo bebidas alcohólicas para olvidar el mal giro que había dado su cuento de hadas. Todavía seguían siendo princesas. Sí, tenían estrías, celulitis, Rapunzel tenía extensiones, Blancanieves se teñía el pelo por la aparición de rebeldes canas… pero ahí estaban ellas, todavía esperando a su príncipe azul… Todavía esperando que él las rescate, porque todas estaban convencidas que ellas los habían rescatado a ellos.
Aurora se paró e interrumpió el silencio…
        Propongo un brindis, chicas… Por nuestra amistad…
        Por todo lo que tenemos para dar todavía – dijo Cenicienta.
        ¡Porque estamos juntas! – alegó Bella.
        Y porque todas sabemos… – dijo Blancanieves…
        QUE EL PRÍNCIPE AZUL DESTIÑE EN EL PRIMER LAVADO!! – gritaron todas al unísono, haciendo fondo blanco.




Dedicado a MI Dany, que siempre me repitió esa frase.

10 de octubre de 2011

Lo que prefieras. . .

Úsame, déjame ir, dime que no. Búscame y encuéntrame. Dime que no me quieres y que nunca lo hiciste. Miénteme, hiéreme. Dime que me necesitas y retráctate. Bésame, provócame. Hazme que no te importe. Aléjate y no regreses. Hazme llorar a los gritos y ríete. Ruégame que te olvide y no me permitas hacerlo. Ódiame, ignórame. Hazme volar y córtame las alas. Ven por mí y arrepiéntete. Abrázame. Habla conmigo y no me escuches. Dime que vendrás y no aparezcas. Hiéreme, lastímame, olvídame. Dime que soy la única y no lo cumplas. Cómprame con palabras falsas. Córtame la respiración.  Hazme caer y no me atrapes.
Envídiame, úsame, prohíbeme, arriésgate...
Lo que prefieras...


Pero ámame. 

4 de octubre de 2011

NO SOY ODIOSA SABÉS?!

Soy una mina piola, sí, soy divina, y tolerante… pero ODIO con todo mi ser:
        Que coman con la boca abierta
        Que hagan ruido cuando coman
        La gente que grita
        Los que cantan mal sabiendo que lo hacen
        El kiosquero que te forrea
        El médico que te hace esperar ocho horas para atenderte tres minutos
        El oculista que te dice que te faltan pestañas
        El guardavidas de natación que te mira desde arriba esperando que te ahogues
        Los nenes que se le caen los mocos
        La gente que habla mal
        Los errores de ortografía
        Las tribus urbanas
        Que me miren las tetas mientras hablo (que encima NO TENGO)
        La Pritty con demasiado gas
        El olor a grasitud facial
        Las fiestas de 15
        El Frizzé
        Las minitas que se creen las re borrachas y no se dan cuenta que son pelotudas que provocan lástima
        Los machistas
        Mis vecinos
        Cuando se me salen las medias mientras duermo en invierno
        Que el camisón se me suba hasta las costillas
        Que se me baje el cierre del jean
        Los uniformes feos e incómodos
        Las canciones que pretenden darte clases de moral
        Que me respiren cerca
        Que la gente no se perfume
        Los pelos en el pecho de los tipos (y si es en la espalda, peor)
        Las papas fritas con mucho aceite
        Las pizzas con anchoas y aceitunas
        Que la gente no sepa los colores (cian, amaranto, cerúleo, etc)
        Los que dicen “sé tocar la guitarra” y sólo la rasgan
        Los que no paran de hablar (me incluyo)
        Los que me pellizcan los cachetes
        Que Google no me encuentre lo que busco
        Las subidas en calle de tierra
        Ensuciarme las zapatillas
        Dormirme mientras estudio
        Que se me salga la cadena de la bici
        Ir a un baño público
        No acertarle a la escalera mecánica (cuando quiero subir, llego a una que baja seguramente)
        “ay, estudias teatro!” a ver… actuá (IMBÉCIL NO VOY POR LA VIDA ACTUANDO)
        Que menosprecien el arte
        Que no me contesten los mensajes y que me manden mensajes cuando no quiero recibir mensajes
        Que a ÉL no le importe
        A Tinelli, Susana, Fort, Legrand, Rial y todos los giles mediáticos
        Las comidas con cebolla
        El jugo aguado
        El olor a perro de mi perro
        Que se me rompan las uñas
        El ruidito de mi notebook
        Que se me caiga el jabón cuando me baño
        No poder odiarte

Igual no soy tan odiosa eh...


Dedicado a los odiosos, y a Fede por darme la idea.

30 de septiembre de 2011

La crisis de los primeros calores

Vamos a empezar diciendo que NO tuve un buen comienzo de la temporada primaveral. De hecho, el 21 de septiembre, día gloriosamente bello, sin aire, sol… estuve en mi casa con mocos y trabajando. Bueno, podría haber sido peor.
Pero qué pasa con la Primavera… En mi opinión la primavera provoca una estupidización en masa, es como la gripe aviar de hace unos años… altamente contagiosa, muy pocos se salvan, y está en todos lados. Las hormonas de todo el mundo se empiezan a revolucionar, es un todos con todos… y la pregunta pelotuda e incómoda se torna más frecuente: “y vos… ¿que hacés que no tenés novio?” (morite, imbécil).
Pero creo que esa estupidez tiene una explicación científica (o psicológica): empieza a hacer calorcito, y uno entra desponcharse: ya no sale a la calle con calza, pantalón arriba, botas hasta las rodillas, remera manga corta, remera manga larga, polera, saco, abrigo, guantes, bufanda y gorro; por ende, lo único que se ve es, con suerte, los ojos, ¡todo el mundo parece musulmán! No, ahora es distinto… salís a la calle de remerita, pantalón corto… haciendo las delicias de los viejos verdes. Pero… te das cuenta con horror de todas las calorías que ingeriste en el invierno.
Ese mini infarto que te da cuando te ponés una remera que el año pasado CLARAMENTE NO TE QUEDABA ASÍ… y ni hablar de los pantalones! Sin mencionar el sentimiento suicida cuando querés empezar a tomar sol (te tenés que depilar) y te das cuenta de que la cosa es mas grave de lo que pensás cuando te pones la biquini…
Sacrificar una tarde de sol, para estar metida en Google buscando dietas fáciles, económicas, útiles, eficaces, ricas, permisivas, y que no conlleve el hecho de tener que comer zapallito, apio y acelga todo el día… bueno, es una experiencia un tanto patética, pero que seguro valdrá la pena… pero OJO! Te acostumbraste a comer como  un chancho todo el invierno, va a ser difícil llevar a cabo tal peligrosa empresa. En la mismísima desesperación, entrás a averiguar en todos los gimnasios habidos y por haber… pero oh! Te das cuenta de que todas están en la misma situación que vos y están todos colmados… Tranquila, respirá hondo… es solamente la crisis del primer calor, en una semana la mitad de las que se anotaron en el gimnasio van a darse por vencidas, tentadas con una torta de chocolate.
Intentás conservar la calma… al menos ya estás depilada. Tenés panza, bronceado aspirina y no te entra la ropa del verano pasado… pero se puede revertir, se puede revertir!. Salís del último gimnasio donde averiguaste si había lugar para vos (sin éxito), y te cruzás a la conchuda que te cagó el pibe… y tus ojos no pueden creer lo que ven. La hija de puta tiene panza, bronceado aspirina, y va a averiguar en un gimnasio…
Es una mala pasada del destino, no es una cruel venganza como pensé que sería… ella está en la misma crisis que yo, eso hay que festejarlo.
“Deme una coca y dos alfajores triples, por favor” Le pido al kiosquero… puedo empezar la dieta otro día.


Dedicado a aquellas anónimas, que están en esta situación.

22 de septiembre de 2011

Mon fabuleux destin


Me gustaría mejorar el mundo. Un mundo sin dietas, sin celulitis, con pelo perfecto, con un negro que te abanique, un mundo donde se pueda comer chocolate sin culpa, donde todos los días sea día de la Primavera, o día del Amigo. Un mundo donde podamos viajar en el bondi todos sentados, donde los patovicas de los boliches te saquen de encima al pesado borracho que te chamuya. Un mundo donde mi perro me obedezca, donde lo rico sea sano, donde los helados no se derritan. Un mundo sin Tinelli en la tele, donde los anteojos no te saquen un ojo cuando te querés sacar la remera y te olvidás de que los tenés puestos, un mundo donde los profesores te digan “a su trabajo se lo comió el perro? Bueno… no importa, tiene un 10”… un mundo donde no te forreen cuando lean tu currículum, un mundo sin prejuicios, y sin odio (chau, la flashié muy Lennon)
Yo quiero vivir en un mundo donde exista alguien que me diga: dejá de llorar, estúpida. 


Wonderful Town Hater

Bienvenido, estimado turista! Hoy conocerá las delicias de Pueblo Maravilla! Un lugar donde podrá tener las más profundas, divertidas y exquisitas sensaciones que no podrá igualar en ningún otro rincón de este extenso y bello país.
Comencemos con una descripción general de P.M: las malas lenguas lo llaman “pueblo dormitorio”, pero son sólo envidiosos, que nos quieren desprestigiar por nuestra calidad de servicios turísticos y nuestros atractivos. Pueblo Maravilla NO ES un pueblo dormitorio, es una ciudad que, si no fuera porque queremos mantenernos en el anonimato mundial, claramente podría igualar con creces a Las Vegas o Ibiza.
Contamos con una amplia variedad de lugares de ocio y recreación, como por ejemplo, el famoso y exclusivo “Bar Plaza”, donde la juventud (enteramente masculina) de entre 80 y 90 años suele jugar emocionantes partidos de “escoba de quince” apostando valiosos porotos.
Tenemos también un prestigioso lugar de encuentro de los adolescentes locales, un lugar único e inigualable, donde hallará las mejores comodidades para lo que desee: El Kiosco Amarillo… punto estratégico de encuentro para cualquier persona (aclaramos, adolescentes en general) de todo el pueblo.
Sin duda alguna, el lugar más conocido y concurrido por los locales, es la por demás conocida “Muni”, donde se puede gozar de una vista panorámica a una fabulosa doble avenida (con dos manos de circulación de vehículos, puede usted creerlo?!), hamacar a sus niños, e incluso jugar al básquet… todo en un solo espacio! Y por si eso fuera poco, es desde donde se toman las principales decisiones políticas!! ¿Podrá usted hallar otro lugar tan maravilloso?
Y si aún, estimado turista, no lo he convencido de visitar mi hermoso pueblo, puede usted conocer un lugar paradisíaco, único e irrepetible… Decimonovena maravilla del mundo, si no fuera, reitero, porque nos queremos mantener en el anonimato mundial para preservar la tranquilidad de nuestros habitantes. La famosa “Gruta”, en lo alto de una colina, donde podemos apreciar todo el pueblo, bendecido desde lo alto por la figura de La Virgen, lugar donde Su Santidad vino (en total secreto claro está) a rezarle para agradecer tanta maravilla en un solo lugar.

Venga usted, querido turista y aventurero, a visitar Pueblo Maravilla! No se arrepentirá! Si usted busca aburrimiento, depresión y sentimientos suicidas, no dude en venir a visitarnos! Estamos a la altura de cualquier lugar deprimente del mundo!! A sólo una hora de Córdoba Capital! No se lo puede perder!! Véngase y abúrrase, se lo aseguro, se le borrará cualquier sentimiento optimista y verá con otros ojos (con mucho amor, por cierto) su lugar de residencia cuando retorne a su hogar… no se va a arrepentir.
"Vida, qué vida pobre, vivirla en este lugar...
Qué saben? qué saben ellos...?"
(Cielo de un solo color)


Dedicado a quienes ven a Pueblo Maravilla como lo que realmente es, un pueblo maravilla...

20 de septiembre de 2011

Una tarde con Cupido


Una tarde del año pasado, estaba en la terraza del edificio donde vivía, comiendo Surtido Bagley y tomando jugo Tang del termo. Una situación de lo más aburrida y rutinaria. Estaba escuchando música con los auriculares, nada me daba más placer que estar tan al pedo… tenía los ojos cerrados porque me daba el sol en la cara. De pronto siento que me tocan el hombro y abrí los ojos.
–        Buenas tardes, señor Cupido – dije, enderezándome en la reposera.
–        Hola Day – me saludó, y dejó las flechas en el piso, a su lado. En persona es más chiquito y menos rubio que en las fotos que se conocen de él.
–        ¿Qué andás haciendo por acá? ¿Querés una galletita? – le pregunté.
Negó con la cabeza, y se quedó mirandome. Parecía agotado. Por un momento me dio pena… pero después me acordé de todas las que me había hecho el muy hijo de puta y se me fue la compasión.
–        ¿Para qué viniste?
–        Es que ya no se qué hacer con vos… – respondió suspirando, metió la mano en el paquete que yo tenía y agarró una galletita de las que me gustaban (las rellenas, obviamente).
–        Ni yo con vos, Cupido… ¿Fui tan hija de puta en otra vida para que me hagas esto? ¿Por qué ayudas a todo el mundo y a mí en vez de tirarme flechitas bonitas, me tirás con pelotudos? – dije sin perder la calma.
–        Bueno Day, está complicada la cosa… Para eso vine, para que no te sigas martirizando con videos de La Loca de Mierda, libros feministas y música depresiva… –sonrió y terminó de comer la galleta.
Eso fue la gota que colmó el vaso de mi paciencia, no sólo el gordito alado ese que tenía al frente comiendo MIS galletas me hacía la vida imposible, ¡Sino que también me espiaba!
Pero sí, yo hacía todo eso. Me sabía de memoria los videos de Malena Pichot, gastaba la poca plata que tenía en libros feministas, me hacía la fuerte, la “no necesito a nadie para ser feliz”, pero a la noche mordía la almohada intentando no gritar de dolor mientras escuchaba las más selectas canciones cortavenas. Los albañiles de la construcción de al lado cuando me veían pasar, en vez de decir guarangadas bajaban la vista; no levantaba ni viento; cuando más me producía, menos levante tenía; sin contar el hecho de que me daban ganas de agarrar a cadenazos las parejitas felices que cruzaba por la calle…
–        Estás exagerando, Cupido… yo no hago esas cosas… – le contesté, evitando su mirada.
–        Mirá Day, voy al grano… hay una parejita en la esquina que se va a juntar en cinco minutos y les quiero dar una mano… bueno, un flechazo
–        AY CUPIDO SI SERÁS CULIADO!! POR QUE A ELLOS SÍ Y A MI NO?! – dije, casi llorando.
–        ¡No sos la única Day! Lo que tenés que hacer es ser menos neurótica, menos histérica, más femenina y un poquito menos feminista, más tranquila, no ser tan “loca de mierda”, más paciente, menos boluda, un poquitín más romántica… yo se que en el fondo hay una Day que le gusta el romance!... Tenés que superar tus ataques de ira, madurá un poquito! Si haces lo que te digo, prometo ayudarte.
–        Ah… mientras tanto, ni un palito me vas a tirar no?
–        Y… no.
–        Ah… Gracias Cupido.
Nos dimos la mano, le di un par de galletas para el camino, agarró sus flechas y remontó vuelo… pero me quedé pensando, mirandome los pies. Al lado mío tenía una piedra que había caído del edificio de al lado… era grande… poderosa… y Cupido no estaba tan lejos… en una milésima de segundó lo razoné y mi loca interior dijo SÍ, HACELO.
Mi puntería fue increíble, y el golpe fue certero.
Disculpá, Cupido, pero aprendí a prescindir de tus servicios!




Dedicado a mi fiel amigo Cupido, por cagarme siempre.

El hombre (casi) perfecto

Me despertó un mensaje suyo: “Buen día mi amor, sabes? Anoche soñé con vos…” no tenía crédito para responderle… pese a que él me había puesto para  mensajes y llamadas gratis.
Desayuné, hoy no tenía ganas ni siquiera de moverme de mi casa… Me dolían los ovarios, estaba hinchada como un sapo, y obviamente, de mal humor. Me tiré en mi cama de nuevo, y prendí la tele… Hice zapping, y dejé en Bob Esponja. Qué dibujo tan pelotudo, pero en mis días hormonales, lo que odio en mi estado normal, me cae bien… y viceversa.
Otro mensaje de mi novio: “Querés que te pase a buscar? De paso vemos un regalo para tu cumple, el que vos elijas”. Eso me animó. Apagué la tele, me vestí (reitero: estaba hinchada como un sapo y no tenía ganas de nada, por ende, no me produje demasiado) y lo esperé… No sé cuanto tiempo pasó, pero llegó en su auto, siempre inmaculado. Saludó desde la puerta a mi mamá con un gesto y nos fuimos. Obviamente, tenía esa costumbre de abrirme la puerta para que me suba, era de “esos” caballeros… Al arrancar, me tomó de la mano.
        ¿Puedo poner un CD? – le pregunté.
        El que quieras, amor.
Saqué de la cartera uno de Panic at the Disco, y lo introduje en el estéreo.
        Ay perdón, cierto que no te gustaba Panic – dije, apenas empezó a sonar la primera canción, y quise sacar el CD.
        No! Dejalo… si te gusta a vos, a mi también me va a gustar.
Yo lo miraba mientras él manejaba… Era perfecto. Sencillamente perfecto. Alto, un (muy) buen lomo, sonrisa desintegradora, pelo bonito, siempre peinado en una cresta... Se vestía bien, siempre olía rico… Además era culto, muy inteligente, músico. Tierno. Me daba mis espacios, mi libertad. Fiel. Confía en mí. No podía creer que un hombre así esté a mi lado.
Fuimos a un shopping, dado que faltaban sólo cuatro días para mi cumpleaños número diecinueve. De cada local que entrábamos, salíamos con una bolsa (regalo de él, claro está)… Luego de las compras, fuimos a mi bar preferido a tomar algo. El día se estaba tornando perfecto. Él era perfecto. Siempre lo era.
Estábamos en una mesita afuera, no había casi nadie cerca de nosotros. Ni siquiera un mozo.
Me tomó de la mano y me miró directamente a los ojos…
        Te amo – dijo.

Me desperté bañada en un sudor frío.
        MAMÁAAAAAAAAA!!!!!!!!!!! ­– grité desesperada.
        ¿Qué pasa? ¿Estás bien? – dijo mi mamá, prendiendo la luz.
        Tuve una pesadilla má, ¿Puedo pasarme a tu cama con vos esta noche?


Dedicado a aquellas raras como yo, que demasiada perfección nos genera nada más que pavor.

18 de septiembre de 2011

Por las noches la soledad desespera

No es lo mismo decir “vivo en una ciudad, y nada me va a pasar viviendo en un segundo piso” a “vivo en Pueblo Muerte y soy mas propensa a sufrir un ataque de un ser sobrenatural”.
Siempre me jacté de mi llamémosla humildemente “no-cobardía” (valentía suena demasiado héroe, más refiriéndose a mi persona); pero no, lo admito, me asusta estar sola en Pueblo Muerte. Estoy atenta a cualquier ruido, a cualquier movimiento que no sea el mío. Me gusta estar sola, pero me asusta. ¿Es miedo a la soledad? ¿O es miedo a que aparezca Jason con su motosierra y me asesine? No sé, pero esa duda existencial no impidió que vaya a mear con el celular a todo lo que daba escuchando Kings of Leon.
La soledad se personificó cuando fui al baño escuchando música, sin tolerar el silencio. Qué patético.
Por otra parte, mi imaginación suele siempre jugarme malas pasadas. A veces me cuesta diferenciar entre algo que realmente pasó y algo que fue creado en su totalidad por mi mente. En este caso, mi puta imaginación creaba imágenes que literalmente yo veía: Miraba aproximarse a mi cama al muñeco de Saw en su triciclo, acompañado de pasos de un ser invisible como el de Paranormal Activity, e incluso veía la sombra de un desquiciado que sospecho que quería convertirme en estatua de cera.
Me acurruqué debajo de las sábanas esperando el golpe fatal. ¿Sentiría la cera caliente o sería arrastrada por mis piernas por toda la casa? Imaginé mi cuerpo inerte y sin vida: Mirada de horror… y camisón de ositos. Que forma de morir tan pelotuda.
Mi epitafio rezaría: “DAY: BELOVED SCARED, AND OWNER OF A SWEET PAJAMA” (el epitafio suena mejor en inglés, no pregunten).
Mi autopsia revelaría todo lo que comí en el día: leche chocolatada, medialunas, tarta de atún, café con leche, torta de kiwi y un pancho (“DAY: BELOVED SCARED, AND DISGUSTING EATER”).
La soledad se personificó en ir al baño con música, en imaginar mi muerte hollywoodense, y predecir los resultados de mi propia autopsia. Sin dudas… Por las noches la soledad desespera.


Dedicado a los realizadores de películas de terror, por cagarme un sábado a la noche.

Todo vuelve

Hay un shopping. En el shopping hay un patio de comidas. En el patio de comidas hay un espacio. En ese espacio hay una mesita. En esa mesita suelo tener conversaciones profundas con Lorena Anastasia. 
Sí, tener conversaciones profundas en un shopping da grasa y no es seguro. Qué le vamos a hacer. Curiosamente la temática es la misma... siempre la misma. Más de una vez lo repetimos, ese lugar debería ser acordonado en honor a nuestras crisis... Lo bueno del shopping es que cuando desbordamos de emoción y elevamos la voz, nadie lo nota. 
Hoy no fue la excepción. Fieles a nuestro lugar de siempre (nunca consumir nada, es la regla), comenzamos a desbordar... Tema de hoy: "TODO VUELVE" ¿Todo vuelve? Yo lo creí ciegamente durante años, ya estoy empezando a dudar... Ella sí lo cree. En ese momento, estábamos pensando en algo en particular, que podría llegar a haber sido... si hubiera. Pero si lo aplicamos a lo que nos rodea, de verdad respondé con brutal honestidad: TODO VUELVE?! Si... y no. 
Vuelven los sentimientos, pero quizás no con la misma persona. Vuelven tus ganas de comer un lemon pie, pero no el lemon pie que comiste la vez anterior. Vuelven a repetirse las salidas con amigos, pero nunca va a ser una igual a la otra. Vuelve la banda que tanto te gusta a tocar a tu ciudad, pero no vuelven a tocar los mismos temas. Todo vuelve. Y no todo vuelve. Entonces qué pasa? si afirmás que todo vuelve, sos un optimista imbancable. Si no, pesimista del orto, te falta un chongo que te haga optimista.
Y llegamos al típico tópico hombres! Pero no, hoy no voy a hablar de eso... tengo mucho para contar... o reflexionar... obviamente fruto de mis charlas profundas con Lorena Anastasia. 
Me gustaría que volviera... Que volviera mi vida de ciudad, de departamento, la libertad que me implicaba no tomar un colectivo de hora y media. 
No me gustaría que volviera el hecho de comerme una mudanza eterna, y que volviera a tener que regalar y tirar mis pertenencias.
Indecisa y bipolar. Qué mas da.
Hablo de temas personales en una mesita de fast-food.
... y quiero que vuelva, pero, Todo Vuelve?


Dedicado a Lore, mi psicóloga, mejor amiga y compañera de aventuras.