28 de marzo de 2012

La crisis de los primeros... fresquetes.

Bueno, señoras y señores! llegó por fin el tan ansiado otoño-invierno 2012: a guardar las ojotas, las biquinis (esas tan lindas que me hicieron un lomo de mierda), las musculosas, (algunos) vestidos, y toda ropita que te haya hecho mostrar tu, para nada envidiable, cuerpo. 
Llegó la época del año en la que decís: "Bueno, me pongo las pilas, tengo casi 6 meses -3 de otoño, y 3 de invierno- para convertirme en una potra salvaje, para hacer que todos se caigan de culo cuando me ponga una biquini en diciembre". Entonces pegás una foto de una modelo en la heladera con tu cara, y te repetís: "Voy a tener este lomo, la puta madre, voy a estar re buena, todos se van a querer matar"... pero sabés que no lo vas a lograr... no negra, no lo vas a lograr... 
El invierno es la época del chocolate, del alcohol para pasar los fríos, de la leche chocolatada caliente, de las masitas, de las tortas, ¿y vos pretendés sacrificarte para estar buena para el verano?, no me jodas. En una de esas, sí lo lográs, poniéndote un precinto en la boca, o agarrándote la espalda a latigazos cuando te comés una medialuna rellena con dulce de leche y azúcar impalpable arriba. 
Hay algo que en mí nunca va a cambiar y es esto... no me importa no estar hecha una potra en diciembre, ni tampoco me flagelo cuando como una medialuna... pero sí me deprimo cuando veo a una hueca (siempre serán huecas) de 1.80 que se te cagan de risa en la cara diciéndote que no hacen dietas ni van al gimnasio y aún asi, AÚN ASÍ, tienen ese lomo que vos ni soñando o haciéndote todas las cirugías habidas y por haber con el cirujano de Ricardo Fort vas a poder lograr... pero a lo que voy es que el sentimiento más deprimente, es cuando llueve, o hace frío... que todos quieren chapar y yo... y bueno, a mi me dan ganas de comerme un sanguche de milanesa.

23 de marzo de 2012

Ser mujer (parte II): De pensamientos aflorados.

-         No, Elisa, no puedo… - rezongué, mirando la hoja de mi monólogo en proceso, que eran más tachones que frases.
-         Primero, dales lo que quieren, lo que esperan de vos… después vacunalos a todos con lo que tengas que decirles. Disparales a sangre fría con tus palabras.

Suspiré y seguí mirando mi hoja. No se me ocurría nada. Nada inteligente. Media hora antes me había tragado un sermón del que me sentí completamente vapuleada.

Ayer un hombre me dijo que soy muy feminista, al límite de ser perversa. ¿Perdón?
Por favor, mundo cruel, servime un cóctel de morfina y vodka y dejame pasar por alto la estupidez humana.
“Dejame hacerte una extensión de la tarjeta” dice un imbécil en la publicidad de Quilmes. Qué hijo de puta! Qué hijo de puta el publicista! Y la idiota entra cautivada… no. No debería ser así. Debería responder: “No, no necesito tu inútil extensión de tu inútil tarjeta… gano lo mismo que vos.” Y ahí seguro el flaco cae de un síncope. O sufre de disfunción eréctil por el resto de su vida.
“Tengo tránsito lento”, rezonga una morocha vestida de violeta en otra publicidad. Tránsito lento… debería existir todavía la guillotina. Te queremos flaca mujer, pero si te cagás o te tirás un pedo te lapidamos. Cómo voy a estar grácil entonces tomando Activia? Por donde me sale la mierda? Se esfuma? Todo lo rosa y hermoso de la feminidad se va cuando te ponés a analizar el meollo del “Tránsito lento”.
“Felicitaciones, es un varón”, le dice el médico al padre. Felicitación de hombre a hombre. Imagen perfecta Hollywoodense. De macho a macho, con machito. Y una cargó nueve meses con un ser humano adentro tuyo, y el héroe es el médico; y el Superman del día es el hombre, que puso la semillita.
Chau universo, quiero llorar.
“Es difícil hacer humor siendo mujer”, nos dijo Elisa. Porque todos quieren escuchar lo mismo: crisis femeninas, histeriqueos, problemas con la depilación, o escuchar que se te adelantó diez días y que te chorreaste la pierna. Dije que no pensaba hablar de eso. Yo no. Tengo algo más para decir.
Y si me revelo, ¿QUÉ?. Tiemblen paredes. Si sos graciosa, divertida, algo debés tener. Debés ser lesbiana. Y si lo sos? Cruel hija de puta, renegás a la naturaleza de Dios a tener hijos. Y si no tenés hijos sos un fracaso de la naturaleza, ¿para qué existís? Terror. Terror por todas partes. Una mujer no obedece el mandato natural de quedarse calladita, decir lo que no queremos oír. Ya no me importa si me dicen que soy lesbiana, quedarme callada ya no combina conmigo.
Por favor, tenemos al mundo gritándonos desde que nacemos que tenemos que ser perfectas, deseables, impolutas, princesas sin desechos… y que Activia, Quilmes, y todo forro que se me quiera cruzar, me la fumen.