30 de septiembre de 2011

La crisis de los primeros calores

Vamos a empezar diciendo que NO tuve un buen comienzo de la temporada primaveral. De hecho, el 21 de septiembre, día gloriosamente bello, sin aire, sol… estuve en mi casa con mocos y trabajando. Bueno, podría haber sido peor.
Pero qué pasa con la Primavera… En mi opinión la primavera provoca una estupidización en masa, es como la gripe aviar de hace unos años… altamente contagiosa, muy pocos se salvan, y está en todos lados. Las hormonas de todo el mundo se empiezan a revolucionar, es un todos con todos… y la pregunta pelotuda e incómoda se torna más frecuente: “y vos… ¿que hacés que no tenés novio?” (morite, imbécil).
Pero creo que esa estupidez tiene una explicación científica (o psicológica): empieza a hacer calorcito, y uno entra desponcharse: ya no sale a la calle con calza, pantalón arriba, botas hasta las rodillas, remera manga corta, remera manga larga, polera, saco, abrigo, guantes, bufanda y gorro; por ende, lo único que se ve es, con suerte, los ojos, ¡todo el mundo parece musulmán! No, ahora es distinto… salís a la calle de remerita, pantalón corto… haciendo las delicias de los viejos verdes. Pero… te das cuenta con horror de todas las calorías que ingeriste en el invierno.
Ese mini infarto que te da cuando te ponés una remera que el año pasado CLARAMENTE NO TE QUEDABA ASÍ… y ni hablar de los pantalones! Sin mencionar el sentimiento suicida cuando querés empezar a tomar sol (te tenés que depilar) y te das cuenta de que la cosa es mas grave de lo que pensás cuando te pones la biquini…
Sacrificar una tarde de sol, para estar metida en Google buscando dietas fáciles, económicas, útiles, eficaces, ricas, permisivas, y que no conlleve el hecho de tener que comer zapallito, apio y acelga todo el día… bueno, es una experiencia un tanto patética, pero que seguro valdrá la pena… pero OJO! Te acostumbraste a comer como  un chancho todo el invierno, va a ser difícil llevar a cabo tal peligrosa empresa. En la mismísima desesperación, entrás a averiguar en todos los gimnasios habidos y por haber… pero oh! Te das cuenta de que todas están en la misma situación que vos y están todos colmados… Tranquila, respirá hondo… es solamente la crisis del primer calor, en una semana la mitad de las que se anotaron en el gimnasio van a darse por vencidas, tentadas con una torta de chocolate.
Intentás conservar la calma… al menos ya estás depilada. Tenés panza, bronceado aspirina y no te entra la ropa del verano pasado… pero se puede revertir, se puede revertir!. Salís del último gimnasio donde averiguaste si había lugar para vos (sin éxito), y te cruzás a la conchuda que te cagó el pibe… y tus ojos no pueden creer lo que ven. La hija de puta tiene panza, bronceado aspirina, y va a averiguar en un gimnasio…
Es una mala pasada del destino, no es una cruel venganza como pensé que sería… ella está en la misma crisis que yo, eso hay que festejarlo.
“Deme una coca y dos alfajores triples, por favor” Le pido al kiosquero… puedo empezar la dieta otro día.


Dedicado a aquellas anónimas, que están en esta situación.

22 de septiembre de 2011

Mon fabuleux destin


Me gustaría mejorar el mundo. Un mundo sin dietas, sin celulitis, con pelo perfecto, con un negro que te abanique, un mundo donde se pueda comer chocolate sin culpa, donde todos los días sea día de la Primavera, o día del Amigo. Un mundo donde podamos viajar en el bondi todos sentados, donde los patovicas de los boliches te saquen de encima al pesado borracho que te chamuya. Un mundo donde mi perro me obedezca, donde lo rico sea sano, donde los helados no se derritan. Un mundo sin Tinelli en la tele, donde los anteojos no te saquen un ojo cuando te querés sacar la remera y te olvidás de que los tenés puestos, un mundo donde los profesores te digan “a su trabajo se lo comió el perro? Bueno… no importa, tiene un 10”… un mundo donde no te forreen cuando lean tu currículum, un mundo sin prejuicios, y sin odio (chau, la flashié muy Lennon)
Yo quiero vivir en un mundo donde exista alguien que me diga: dejá de llorar, estúpida. 


Wonderful Town Hater

Bienvenido, estimado turista! Hoy conocerá las delicias de Pueblo Maravilla! Un lugar donde podrá tener las más profundas, divertidas y exquisitas sensaciones que no podrá igualar en ningún otro rincón de este extenso y bello país.
Comencemos con una descripción general de P.M: las malas lenguas lo llaman “pueblo dormitorio”, pero son sólo envidiosos, que nos quieren desprestigiar por nuestra calidad de servicios turísticos y nuestros atractivos. Pueblo Maravilla NO ES un pueblo dormitorio, es una ciudad que, si no fuera porque queremos mantenernos en el anonimato mundial, claramente podría igualar con creces a Las Vegas o Ibiza.
Contamos con una amplia variedad de lugares de ocio y recreación, como por ejemplo, el famoso y exclusivo “Bar Plaza”, donde la juventud (enteramente masculina) de entre 80 y 90 años suele jugar emocionantes partidos de “escoba de quince” apostando valiosos porotos.
Tenemos también un prestigioso lugar de encuentro de los adolescentes locales, un lugar único e inigualable, donde hallará las mejores comodidades para lo que desee: El Kiosco Amarillo… punto estratégico de encuentro para cualquier persona (aclaramos, adolescentes en general) de todo el pueblo.
Sin duda alguna, el lugar más conocido y concurrido por los locales, es la por demás conocida “Muni”, donde se puede gozar de una vista panorámica a una fabulosa doble avenida (con dos manos de circulación de vehículos, puede usted creerlo?!), hamacar a sus niños, e incluso jugar al básquet… todo en un solo espacio! Y por si eso fuera poco, es desde donde se toman las principales decisiones políticas!! ¿Podrá usted hallar otro lugar tan maravilloso?
Y si aún, estimado turista, no lo he convencido de visitar mi hermoso pueblo, puede usted conocer un lugar paradisíaco, único e irrepetible… Decimonovena maravilla del mundo, si no fuera, reitero, porque nos queremos mantener en el anonimato mundial para preservar la tranquilidad de nuestros habitantes. La famosa “Gruta”, en lo alto de una colina, donde podemos apreciar todo el pueblo, bendecido desde lo alto por la figura de La Virgen, lugar donde Su Santidad vino (en total secreto claro está) a rezarle para agradecer tanta maravilla en un solo lugar.

Venga usted, querido turista y aventurero, a visitar Pueblo Maravilla! No se arrepentirá! Si usted busca aburrimiento, depresión y sentimientos suicidas, no dude en venir a visitarnos! Estamos a la altura de cualquier lugar deprimente del mundo!! A sólo una hora de Córdoba Capital! No se lo puede perder!! Véngase y abúrrase, se lo aseguro, se le borrará cualquier sentimiento optimista y verá con otros ojos (con mucho amor, por cierto) su lugar de residencia cuando retorne a su hogar… no se va a arrepentir.
"Vida, qué vida pobre, vivirla en este lugar...
Qué saben? qué saben ellos...?"
(Cielo de un solo color)


Dedicado a quienes ven a Pueblo Maravilla como lo que realmente es, un pueblo maravilla...

20 de septiembre de 2011

Una tarde con Cupido


Una tarde del año pasado, estaba en la terraza del edificio donde vivía, comiendo Surtido Bagley y tomando jugo Tang del termo. Una situación de lo más aburrida y rutinaria. Estaba escuchando música con los auriculares, nada me daba más placer que estar tan al pedo… tenía los ojos cerrados porque me daba el sol en la cara. De pronto siento que me tocan el hombro y abrí los ojos.
–        Buenas tardes, señor Cupido – dije, enderezándome en la reposera.
–        Hola Day – me saludó, y dejó las flechas en el piso, a su lado. En persona es más chiquito y menos rubio que en las fotos que se conocen de él.
–        ¿Qué andás haciendo por acá? ¿Querés una galletita? – le pregunté.
Negó con la cabeza, y se quedó mirandome. Parecía agotado. Por un momento me dio pena… pero después me acordé de todas las que me había hecho el muy hijo de puta y se me fue la compasión.
–        ¿Para qué viniste?
–        Es que ya no se qué hacer con vos… – respondió suspirando, metió la mano en el paquete que yo tenía y agarró una galletita de las que me gustaban (las rellenas, obviamente).
–        Ni yo con vos, Cupido… ¿Fui tan hija de puta en otra vida para que me hagas esto? ¿Por qué ayudas a todo el mundo y a mí en vez de tirarme flechitas bonitas, me tirás con pelotudos? – dije sin perder la calma.
–        Bueno Day, está complicada la cosa… Para eso vine, para que no te sigas martirizando con videos de La Loca de Mierda, libros feministas y música depresiva… –sonrió y terminó de comer la galleta.
Eso fue la gota que colmó el vaso de mi paciencia, no sólo el gordito alado ese que tenía al frente comiendo MIS galletas me hacía la vida imposible, ¡Sino que también me espiaba!
Pero sí, yo hacía todo eso. Me sabía de memoria los videos de Malena Pichot, gastaba la poca plata que tenía en libros feministas, me hacía la fuerte, la “no necesito a nadie para ser feliz”, pero a la noche mordía la almohada intentando no gritar de dolor mientras escuchaba las más selectas canciones cortavenas. Los albañiles de la construcción de al lado cuando me veían pasar, en vez de decir guarangadas bajaban la vista; no levantaba ni viento; cuando más me producía, menos levante tenía; sin contar el hecho de que me daban ganas de agarrar a cadenazos las parejitas felices que cruzaba por la calle…
–        Estás exagerando, Cupido… yo no hago esas cosas… – le contesté, evitando su mirada.
–        Mirá Day, voy al grano… hay una parejita en la esquina que se va a juntar en cinco minutos y les quiero dar una mano… bueno, un flechazo
–        AY CUPIDO SI SERÁS CULIADO!! POR QUE A ELLOS SÍ Y A MI NO?! – dije, casi llorando.
–        ¡No sos la única Day! Lo que tenés que hacer es ser menos neurótica, menos histérica, más femenina y un poquito menos feminista, más tranquila, no ser tan “loca de mierda”, más paciente, menos boluda, un poquitín más romántica… yo se que en el fondo hay una Day que le gusta el romance!... Tenés que superar tus ataques de ira, madurá un poquito! Si haces lo que te digo, prometo ayudarte.
–        Ah… mientras tanto, ni un palito me vas a tirar no?
–        Y… no.
–        Ah… Gracias Cupido.
Nos dimos la mano, le di un par de galletas para el camino, agarró sus flechas y remontó vuelo… pero me quedé pensando, mirandome los pies. Al lado mío tenía una piedra que había caído del edificio de al lado… era grande… poderosa… y Cupido no estaba tan lejos… en una milésima de segundó lo razoné y mi loca interior dijo SÍ, HACELO.
Mi puntería fue increíble, y el golpe fue certero.
Disculpá, Cupido, pero aprendí a prescindir de tus servicios!




Dedicado a mi fiel amigo Cupido, por cagarme siempre.

El hombre (casi) perfecto

Me despertó un mensaje suyo: “Buen día mi amor, sabes? Anoche soñé con vos…” no tenía crédito para responderle… pese a que él me había puesto para  mensajes y llamadas gratis.
Desayuné, hoy no tenía ganas ni siquiera de moverme de mi casa… Me dolían los ovarios, estaba hinchada como un sapo, y obviamente, de mal humor. Me tiré en mi cama de nuevo, y prendí la tele… Hice zapping, y dejé en Bob Esponja. Qué dibujo tan pelotudo, pero en mis días hormonales, lo que odio en mi estado normal, me cae bien… y viceversa.
Otro mensaje de mi novio: “Querés que te pase a buscar? De paso vemos un regalo para tu cumple, el que vos elijas”. Eso me animó. Apagué la tele, me vestí (reitero: estaba hinchada como un sapo y no tenía ganas de nada, por ende, no me produje demasiado) y lo esperé… No sé cuanto tiempo pasó, pero llegó en su auto, siempre inmaculado. Saludó desde la puerta a mi mamá con un gesto y nos fuimos. Obviamente, tenía esa costumbre de abrirme la puerta para que me suba, era de “esos” caballeros… Al arrancar, me tomó de la mano.
        ¿Puedo poner un CD? – le pregunté.
        El que quieras, amor.
Saqué de la cartera uno de Panic at the Disco, y lo introduje en el estéreo.
        Ay perdón, cierto que no te gustaba Panic – dije, apenas empezó a sonar la primera canción, y quise sacar el CD.
        No! Dejalo… si te gusta a vos, a mi también me va a gustar.
Yo lo miraba mientras él manejaba… Era perfecto. Sencillamente perfecto. Alto, un (muy) buen lomo, sonrisa desintegradora, pelo bonito, siempre peinado en una cresta... Se vestía bien, siempre olía rico… Además era culto, muy inteligente, músico. Tierno. Me daba mis espacios, mi libertad. Fiel. Confía en mí. No podía creer que un hombre así esté a mi lado.
Fuimos a un shopping, dado que faltaban sólo cuatro días para mi cumpleaños número diecinueve. De cada local que entrábamos, salíamos con una bolsa (regalo de él, claro está)… Luego de las compras, fuimos a mi bar preferido a tomar algo. El día se estaba tornando perfecto. Él era perfecto. Siempre lo era.
Estábamos en una mesita afuera, no había casi nadie cerca de nosotros. Ni siquiera un mozo.
Me tomó de la mano y me miró directamente a los ojos…
        Te amo – dijo.

Me desperté bañada en un sudor frío.
        MAMÁAAAAAAAAA!!!!!!!!!!! ­– grité desesperada.
        ¿Qué pasa? ¿Estás bien? – dijo mi mamá, prendiendo la luz.
        Tuve una pesadilla má, ¿Puedo pasarme a tu cama con vos esta noche?


Dedicado a aquellas raras como yo, que demasiada perfección nos genera nada más que pavor.

18 de septiembre de 2011

Por las noches la soledad desespera

No es lo mismo decir “vivo en una ciudad, y nada me va a pasar viviendo en un segundo piso” a “vivo en Pueblo Muerte y soy mas propensa a sufrir un ataque de un ser sobrenatural”.
Siempre me jacté de mi llamémosla humildemente “no-cobardía” (valentía suena demasiado héroe, más refiriéndose a mi persona); pero no, lo admito, me asusta estar sola en Pueblo Muerte. Estoy atenta a cualquier ruido, a cualquier movimiento que no sea el mío. Me gusta estar sola, pero me asusta. ¿Es miedo a la soledad? ¿O es miedo a que aparezca Jason con su motosierra y me asesine? No sé, pero esa duda existencial no impidió que vaya a mear con el celular a todo lo que daba escuchando Kings of Leon.
La soledad se personificó cuando fui al baño escuchando música, sin tolerar el silencio. Qué patético.
Por otra parte, mi imaginación suele siempre jugarme malas pasadas. A veces me cuesta diferenciar entre algo que realmente pasó y algo que fue creado en su totalidad por mi mente. En este caso, mi puta imaginación creaba imágenes que literalmente yo veía: Miraba aproximarse a mi cama al muñeco de Saw en su triciclo, acompañado de pasos de un ser invisible como el de Paranormal Activity, e incluso veía la sombra de un desquiciado que sospecho que quería convertirme en estatua de cera.
Me acurruqué debajo de las sábanas esperando el golpe fatal. ¿Sentiría la cera caliente o sería arrastrada por mis piernas por toda la casa? Imaginé mi cuerpo inerte y sin vida: Mirada de horror… y camisón de ositos. Que forma de morir tan pelotuda.
Mi epitafio rezaría: “DAY: BELOVED SCARED, AND OWNER OF A SWEET PAJAMA” (el epitafio suena mejor en inglés, no pregunten).
Mi autopsia revelaría todo lo que comí en el día: leche chocolatada, medialunas, tarta de atún, café con leche, torta de kiwi y un pancho (“DAY: BELOVED SCARED, AND DISGUSTING EATER”).
La soledad se personificó en ir al baño con música, en imaginar mi muerte hollywoodense, y predecir los resultados de mi propia autopsia. Sin dudas… Por las noches la soledad desespera.


Dedicado a los realizadores de películas de terror, por cagarme un sábado a la noche.

Todo vuelve

Hay un shopping. En el shopping hay un patio de comidas. En el patio de comidas hay un espacio. En ese espacio hay una mesita. En esa mesita suelo tener conversaciones profundas con Lorena Anastasia. 
Sí, tener conversaciones profundas en un shopping da grasa y no es seguro. Qué le vamos a hacer. Curiosamente la temática es la misma... siempre la misma. Más de una vez lo repetimos, ese lugar debería ser acordonado en honor a nuestras crisis... Lo bueno del shopping es que cuando desbordamos de emoción y elevamos la voz, nadie lo nota. 
Hoy no fue la excepción. Fieles a nuestro lugar de siempre (nunca consumir nada, es la regla), comenzamos a desbordar... Tema de hoy: "TODO VUELVE" ¿Todo vuelve? Yo lo creí ciegamente durante años, ya estoy empezando a dudar... Ella sí lo cree. En ese momento, estábamos pensando en algo en particular, que podría llegar a haber sido... si hubiera. Pero si lo aplicamos a lo que nos rodea, de verdad respondé con brutal honestidad: TODO VUELVE?! Si... y no. 
Vuelven los sentimientos, pero quizás no con la misma persona. Vuelven tus ganas de comer un lemon pie, pero no el lemon pie que comiste la vez anterior. Vuelven a repetirse las salidas con amigos, pero nunca va a ser una igual a la otra. Vuelve la banda que tanto te gusta a tocar a tu ciudad, pero no vuelven a tocar los mismos temas. Todo vuelve. Y no todo vuelve. Entonces qué pasa? si afirmás que todo vuelve, sos un optimista imbancable. Si no, pesimista del orto, te falta un chongo que te haga optimista.
Y llegamos al típico tópico hombres! Pero no, hoy no voy a hablar de eso... tengo mucho para contar... o reflexionar... obviamente fruto de mis charlas profundas con Lorena Anastasia. 
Me gustaría que volviera... Que volviera mi vida de ciudad, de departamento, la libertad que me implicaba no tomar un colectivo de hora y media. 
No me gustaría que volviera el hecho de comerme una mudanza eterna, y que volviera a tener que regalar y tirar mis pertenencias.
Indecisa y bipolar. Qué mas da.
Hablo de temas personales en una mesita de fast-food.
... y quiero que vuelva, pero, Todo Vuelve?


Dedicado a Lore, mi psicóloga, mejor amiga y compañera de aventuras.