Vamos a empezar diciendo que NO tuve un buen comienzo de la temporada primaveral. De hecho, el 21 de septiembre, día gloriosamente bello, sin aire, sol… estuve en mi casa con mocos y trabajando. Bueno, podría haber sido peor.
Pero qué pasa con la Primavera … En mi opinión la primavera provoca una estupidización en masa, es como la gripe aviar de hace unos años… altamente contagiosa, muy pocos se salvan, y está en todos lados. Las hormonas de todo el mundo se empiezan a revolucionar, es un todos con todos… y la pregunta pelotuda e incómoda se torna más frecuente: “y vos… ¿que hacés que no tenés novio?” (morite, imbécil).
Pero creo que esa estupidez tiene una explicación científica (o psicológica): empieza a hacer calorcito, y uno entra desponcharse: ya no sale a la calle con calza, pantalón arriba, botas hasta las rodillas, remera manga corta, remera manga larga, polera, saco, abrigo, guantes, bufanda y gorro; por ende, lo único que se ve es, con suerte, los ojos, ¡todo el mundo parece musulmán! No, ahora es distinto… salís a la calle de remerita, pantalón corto… haciendo las delicias de los viejos verdes. Pero… te das cuenta con horror de todas las calorías que ingeriste en el invierno.
Ese mini infarto que te da cuando te ponés una remera que el año pasado CLARAMENTE NO TE QUEDABA ASÍ… y ni hablar de los pantalones! Sin mencionar el sentimiento suicida cuando querés empezar a tomar sol (te tenés que depilar) y te das cuenta de que la cosa es mas grave de lo que pensás cuando te pones la biquini…
Sacrificar una tarde de sol, para estar metida en Google buscando dietas fáciles, económicas, útiles, eficaces, ricas, permisivas, y que no conlleve el hecho de tener que comer zapallito, apio y acelga todo el día… bueno, es una experiencia un tanto patética, pero que seguro valdrá la pena… pero OJO! Te acostumbraste a comer como un chancho todo el invierno, va a ser difícil llevar a cabo tal peligrosa empresa. En la mismísima desesperación, entrás a averiguar en todos los gimnasios habidos y por haber… pero oh! Te das cuenta de que todas están en la misma situación que vos y están todos colmados… Tranquila, respirá hondo… es solamente la crisis del primer calor, en una semana la mitad de las que se anotaron en el gimnasio van a darse por vencidas, tentadas con una torta de chocolate.
Intentás conservar la calma… al menos ya estás depilada. Tenés panza, bronceado aspirina y no te entra la ropa del verano pasado… pero se puede revertir, se puede revertir!. Salís del último gimnasio donde averiguaste si había lugar para vos (sin éxito), y te cruzás a la conchuda que te cagó el pibe… y tus ojos no pueden creer lo que ven. La hija de puta tiene panza, bronceado aspirina, y va a averiguar en un gimnasio…
Es una mala pasada del destino, no es una cruel venganza como pensé que sería… ella está en la misma crisis que yo, eso hay que festejarlo.
“Deme una coca y dos alfajores triples, por favor” Le pido al kiosquero… puedo empezar la dieta otro día.
Dedicado a aquellas anónimas, que están en esta situación.
